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Olga se retorcía, yo una vez más me pude dar cuenta que nadie le había besado los senos como yo lo hacía. Aunque ella estaba con falda, mi verga estaba pegada a su cuerpo, y ella no demoró en agarrarla mientras yo seguía chupandole sus melones, habiendo retirado un poco el excitante brasier de encaje rojo. Olga gemía, se retorcía, apretaba mi verga cada vez más y todo ello era provocado por el placer que sentía cuando yo besaba sus tetas hermosas. "Papi, que rico, que delicia, ahhhhh, ponga más saliva en mis pezones, beselos, masajee mis senos, es una delicia inmensa, ahhhhhh …… nunca he sentido este placer, papi, delicioso, que rico, que rico" me decía mientras yo seguía en la tarea que ella misma me había pedido. Yo complacido le daba gusto.