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Mi pidió que yo condujera el coche y así lo hice. "Vamos a donde Ud. quiera – me dijo – a un sitio donde tengamos tranquilidad y suficiente intimidad". Le dije que no se preocupara y que me dejara todo ello a mi. Conduje a las afueras de la ciudad donde funcionaban muchos moteles. Escogí uno del que me habían hablado era muy cómodo y tranquilo y entramos a él.